miércoles, 22 de junio de 2016

El Psicoanalísta en el ámbito de las instituciones - Junio de 2016

I N S T I T U T O   O S C A R   M A S O T T A 2
D e l e g a c i ó n   R í o   G a l l e g o s


EL PSICOANALISTA EN EL ÁMBITO DE LAS INSTITUCIONES
(Texto a publicado en el diario La Opinión Austral, el día 22 de Junio de 2016)

Autor: Lic. Ariel San Román
(Responsable Local de la Delegación Río Gallegos perteneciente al I.O.M.2 y Secretario de la A.B.A.P.)

Continuamos en la senda de los trabajos preliminares, que apuntan a las IV Jornadas Regionales del I.O.M.2 en la Patagonia, denominadas “La trama de lo familiar ...o la extrañeza de lo propio”, a realizarse en la localidad de Río Gallegos los días 09 y 10 de septiembre de 2016, y que convoca a los Centros de Investigación y Docencia (C.I.D.) de Neuquén y Bariloche, como a las Delegaciónes de Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Ushuaia pertenecientes al I.O.M.2.

A- Partimos de la base que las Instituciones tienen una función normativa, son mecanismos de índole social cuya función es ordenar y normalizar la conducta y el comportamiento de un grupo de individuos, por medio de normas o reglas, en pos de un bien social común que trasciende lo individual. Por lo cual, toda institución se funda sobre un Ideal. Ideal de armonización, podríamos agregar.
Para el Psicoanálisis, desde que Sigmund Freud escribió “El malestar en la cultura” en 1930, hay una axioma a priori: dicho malestar es imposible de eliminar por completo. Por lo cual, se pone en jaque el sostener ciegamente esos Ideales sobre los que se fundan las instituciones.
El Ideal se funda en la lógica de un “para-todos”, que excluye las condiciones necesarias para que cada sujeto, inserto o atravesado por una institución, pueda manifestar las particularidad de su sufrimiento. No todo adicto, víctima de violencia de género, en conflicto con las normas jurídicas, y todos los síntomas y fenómenos contemporáneos que podamos citar, no todos se inscriben bajo la misma lógica en su sufrimiento. No todos llegan de la misma manera, por lo cual no todos pueden salir del malestar bajo la misma égida. Para decirlo de otro modo: no todos responden al mismo protocolo.
Una de las funciones del Ideal es instaurar una medida de Tiempo (si no, estaríamos en el ámbito de la Utopía). Tiempo social
o tiempo institucional, que no se corresponde al tiempo subjetivo de los sufrientes. Y esta discordancia, esta no armonización entre las partes, genera un malestar que, en caso de no elaborarse, puede llevar a todo tratamiento y/o intervención posible (y no sólo hablo de instituciones de salud mental) al rotundo fracaso.
B- Es aquí que la presencia de un psicoanalista puede marcar la diferencia. Ya que es en esto mismo, en este juego de palabras, su función central dentro de las instituciones: marcar la diferencia. Delimitar e introducir (en el armado de una estrategia terapéutica, grupal, comunitaria, etc.) lo que la lógica del “para-todos” excluye: la particularidad. Ese rasgo que diferencia a un sujeto (a un grupo de ellos, etc.) y que lo hace diferente al resto de las situaciones sobre las cuales una institución debe/tiene/puede intervenir. El psicoanalista no apuntaría a eliminar esa discordia temporal entre las partes, por que sabe que es imposible. Más bien, es en la puesta en tensión donde operará articulando el tiempo de tratamiento institucional con el tiempo de tratamiento del sujeto.
Para ello, será indispensable renunciar a los tiempos que impone el Ideal, que son puestos en la práctica bajo la rúbrica del Protocolo. Por un lado, renunciar al Ideal de paciente; es decir, al renunciar al paciente ideal que adscribiría sin resistencia a todas y cada una de las indicaciones y sugerencias prescriptas por la institución. Y por otro, al Ideal de salud; Freud ya nos advertía que el “furor curandis”, el empujar a una salud que se cree ideal, puede llevar a lo peor...
Esta renuncia, que no es el estallido ni la muerte de la Institución, es lo que permite que los tratamientos y/o intervenciones no queden subsumidos al capricho ni del paciente, ni del terapeuta o profesional a intervenir, ni de la Institución. Es hacer de las reglas y normativas, necesarias a toda Institución, un uso vivificante donde se aloje la particularidad del sufrimiento sobre el cual intervenir, dando paso a un tratamiento que no será -seguramente- un tratamiento ideal, pero sí será un tratamiento posible.
Un psicoanalista en el ámbito de la instituciones, en su posición de extimidad (inserto dentro de una institución, pero no alienado a la lógica de la misma), se dirige a reducir el malestar. Y para ello, como nos indica Eric Laurent, se ubica como Analista Ciudadano: aquél que participa democrática y sensiblemente ante las diversas formas de segregación que marcan nuestra época.
C- Desde la Asociación de la Biblioteca Austral de Psicoanálisis (A.B.A.P.) y el Programa de Extensión y Vinculación Universitaria - Conversaciones Clínicas con la U.N.P.A., queremos invitarlos a la Mesa Debate "Familias e Instituciones – Un aporte psicoanalítico", que se realizará el Viernes 24 de Junio a las 18:00 hrs. En Ella expondrán los Lics. Mariana Filippo, Cintya González, Natalia Pelizzetti e Iván Madrusan. Contará con la interlocución de Silvia Salvarezza (Neuquén; Analista Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Escuela de Orientación Lacaniana; Fundadora del Círculo de Estudios Psicoanalíticos de Nequén y Río Negro; Miembro del C.I.D. Nequén perteneciente al I.O.M.2). La misma se realizará en el S.U.M. del Campus Universitario de la U.N.P.A. - U.A.R.G. - Av. Gregores y Piloto "Lero" Rivera - Río Gallegos.
¡Los esperamos!

Auspicia: U.N.P.A – U.A.R.G – Colegio de Psicólogos de Santa Cruz – Biblioteca Austral de Psicoanálisis
Informes: (02966) 15459476 – 15466777 – 15690793
E-mail: bapriogallegos@gmail.com
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