jueves, 2 de julio de 2009

Seminario Anual - Julio 2009

INSTITUTO OSCAR MASOTTA 
Delegación Río Gallegos


SEMINARIO DE ESTUDIOS CLÍNICOS:
EL PSICOANÁLISIS Y SU CLÍNICA, LOS DEBATES ACTUALES

Clase 09 - DEL SUFRIMIENTO A LA FORMULACIÓN DE LA DEMANDA EN LA INFANCIA
A cargo de: Mariana Filippo y Marcela Flores

El jueves dos de julio tuvo lugar la novena clase del SEC: EL PSICOANÁLISIS Y SU CLÍNICA, LOS DEBATES ACTUALES. Mariana Filippo con la colaboración de Marcela Flores estuvieron a cargo de la clase:“Del sufrimiento a la formulación de la demanda en la infancia”.
El interés del Psicoanálisis por la Infancia está presente desde los comienzos, sólo que con el tiempo fueron variando las perspectivas y formas de abordarla. Actualmente se trata de la conexión posible entre puntos de estos dos discursos, sin que cada uno pierda su especificidad y poder ubicar allí los problemas que presentan los niños al psicoanálisis, tales como ¿qué es un niño para el Psicoanálisis? O ¿hace falta algún dispositivo especial para la práctica con niños? (DAUMAS, Alejandro: Clase en el IOM Río Gallegos, agosto de 2007).
Situar al niño implica la diferencia fundamental entre sujeto e individuo, en relación a las coordenadas de Estructura y Desarrollo. (LESERRE, A: Un niño no es un hombre, Atuel, 1994). Est. y Des. son dos modos de nombrar el síntoma.
Frente a las respuestas del mercado -tales como reeducación, medicación y etiquetamiento- frente al sufrimiento en la infancia, el Psicoanálisis ofrece un tratamiento diverso. Le interesa especialmente mantener la brecha entre el enigma que suscita ese malestar y las respuestas de los adultos, en tanto entiende el síntoma como el modo privilegiado del niño de inscribir sus condiciones de existencia.
A continuación Marcela Flores hizo referencia al cap. nueve de Inhibición, Síntoma y Angustia señalando que Freud ubica aquí las neurosis infantiles como episodios regulares del desarrollo cuyos signos luego encontraremos en los adultos. Aunque, según Freud, no todas las neurosis infantiles conducen a un desencadenamiento neurótico adulto. Estos episodios están al servicio del desarrollo mismo. Una característica de ellos, que definimos con Lacan, es que en éstos hay una regulación
entre el deseo y demanda del Otro.(DAUMAS, Alejandro: Clase en el IOM Río Gallegos, agosto de 2007) Estos síntomas ocurren y pasan. En el tratamiento nos encontramos con detalles, particularidades en cuanto al modo en que el niño aborda al otro, se las arregla con el Otro. Estos síntomas no afectan la estructura subjetiva, mientras que los síntomas de estructura son neurosis en la infancia con consecuencias en la neurosis infantil. Toca su propia existencia. Hay un desbalanceo entre la demanda y el deseo. Muchas veces, hay un peso significativo de las demandas parentales por más que haya en juego un deseo. El síntoma clínico de estructura supone el fracaso en la función del desarrollo. Lo que caracteriza a estos síntomas es la fijeza y la repetición.
Mariana F. a continuación definió lo infantil como aquello que es inherente a la sexualidad, más que al niño. Es decir, relativo al carácter enigmático de la sexualidad que sólo se dilucida en un segundo tiempo. (Castillo, C: Lo infantil en la infancia) El sujeto extraerá las consecuencias de su encuentro con lo sexual, aprés coup, retroactivamente. Lo infantil, entonces, es el enigma de la sexualidad que no se cancela en la vida. Por eso reaparece, no siempre con el ímpetu traumático.
Sobre el dispositivo: es el mismo con niños que con adultos. Eso no quita que haya diferencias evidentes entre un niño y un grande. (LESERRE, A: Un niño no es un hombre) Pero sí está presente un sujeto, de derecho, que da cuenta de la unidad del psicoanálisis, cuando se implementa el dispositivo con niños. En la historia del Psicoanálisis tenemos otras posturas al respecto, tales como las de A. Freud y M. Klein, quienes si bien tenían posiciones teóricas antagónicas respecto a las condiciones de posibilidad de un análisis con niños, coincidían en que esta práctica debía separarse como una especialidad, dado el desarrollo, presentación y manejo de la palabra. Separación que encubre la diferencia de sexos ya que durante mucho tiempo fueron las mujeres quienes “hicieron“ niños y no los hombres. El punto de vista estructural, va más allá de lo cronológico. Por más diferencias que encontremos en el manejo de la lengua eso no nos impedirá ubicar al sujeto en el lenguaje.
En “El sinsentido del sufrimiento en el niño“ (Etcétera 89, junio 2008), Claudia Castillo diferencia la angustia del sufrimiento: “La angustia es lo que no engaña, es la dimensión unheimlich que representa para el niño el deseo del Otro, es la presencia demasiado cercana de la madre. Es la señal que indica al sujeto la cercanía de lo real. Para Lacan a partir del seminario 10, la angustia tiene objeto. Mientras que el sufrimiento es una defensa contra lo imposible, es una modalidad del decir que implica la impotencia y puede aplicarse a cualquier representación. El sufrimiento es pérdida de sentido, pérdida de razón y se acompaña de reivindicación, acusación, denuncia”.
De aquí que en el análisis se pretenderá que ese sufrimiento sea formulado en una demanda, dosificando la angustia, ya que también ésta funciona como motor del tratamiento. Para concluir, M. Filippo tomó dos viñetas del mismo texto.
 
Reseña: Mariana Filippo

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